La prensa dice

Reseña de "El desbarajuste" en Historia de Iberia Vieja

Memorias de una desilusión

Por Adolfo Torrecilla

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El libro, publicado en catalán, tuvo una excelente acogida, aunque, por su estilo desmitificador, provocó cierta polémica al cuestionar irónicamente algunas visiones de la Guerra y del exilio que habían ya cristalizado en la opinión pública catalana. Hasta 2010 no volvió a reeditarse en catalán.

Se trata de un testimonio más de los muchos que ya existen sobre aquellos sucesos. El autor emprende un relato alternativo al habitual. En vez de seguir el hilo cronológico de los acontecimientos, lo hace al revés. Primero cuenta su vida y penalidades como exiliado en Francia –estuvo una temporada en el campo de prisioneros de Saint-Cyprien– hasta su regreso a España; luego, sus aventuras durante la Segunda Guerra Mundial –trabajó en la construcción de la línea Maginot– y sus problemas con el ejército alemán, del que consiguió escaparse para refugiarse en la Francia libre. Después, la Guerra Civil española, que vivió primero en Barcelona y luego como militar en Andalucía hasta su salida de España. Por último, Ferran Planes habla de cómo vivió la proclamación de la II República en su pueblo, a la vez que cuenta otros detalles de su vida, como su etapa de seminarista.

En todo momento, Ferran, militante de Ezquerra Republicana, antifascista, antianarquista y anticomunista, como él se define, no oculta sus filias y sus fobias, aunque ideológicamente no sea fácil de encasillar.

Lo que más impacta de estas memorias es su visión a ras de suelo de todo lo que le sucede (en varias ocasiones subraya que lo que él cuenta es “mi trozo de guerra”), sin emplear una retórica revanchista o victimista; tampoco hace grandes reflexiones políticas generalistas sobre lo que está pasando, aunque es cierto que no renuncia a introducir en determinados momentos su interpretación de los hechos. También es consciente de los riesgos de detallar todo lo que vivió; por eso, dice, “no os contaré toda la verdad, pero os prometo que nada de lo que os contaré será mentira”.

Ferran era un intelectual (la guerra interrumpió sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona) al que le interesó desde muy joven la política. Sin embargo, en su relato no adopta el punto de vista erudito sino que describe su vida como si tal cosa, sin darse ninguna importancia. Parece como si su intención fuese, en parte, desdramatizar todos aquellos hechos y limitarse a contar cómo se busca uno la vida en unas circunstancias tan adversas. El tono irónico y de novela picaresca predomina, por ello, en bastantes pasajes. También resultan muy verosímiles las descripciones de las penalidades que pasó en el extranjero y los exiliados con los que se encontró, algunos idealistas convencidos y otros personajes que derivan hacia lo grotesco, como el catalán Marcel Bonet, un auténtico buscavidas sin escrúpulos.

Historia de Iberia Vieja