La prensa dice

13 sep
2007

Deliciosa camaradería de juventud, por Jordi Amat

Aunque toda vida sea única, cuando uno decide contarla nunca logra ser original ya que las experiencias a través de las que se configura el carácter acostumbran a ser compartidas. El lector adiestrado en leer autobiografias pronto las detecta. Son los denominados "lugares de memoria" (así los han bautizado los téóricos) que, con regularidad casi invariable, aparecen en los textos que se adscriben a este género: la reconstrucción de los orígenes familiares,la descripción de la casa y el entorno en el que uno crece, la relación más o menos conflictiva con los padres, la experiencia colegial y universitaria, el primer empleo... Se trata de un esquema convencional sobre el que acostumbran a pivotar las mejores autobiografias, que son aquellas que logran dotarlo de una singular entidad literaria. No es exactamente el caso de Una educación incompleta, un protípico relato de infancia y juventud.

Cuando el británico Evelyn Waugh (Londres, 1903 - Somerset, 1966) decidió contar su vida, ya había escrito el grueso de su obra -incluida la canónica Retorno a Brideshead (1945)-. Por entonces era un sesentón que había forjado su mundo personal en la ficción y, como les sucede a muchos novelistas, parece que la práctica de la autobiografia estaba condenada a ocupar una parcela secundaria en su trayectoria literaria. Pero aunque en el libro, inédito hasta ahora en castellano, no se descubra un esfuerzo por sobresalir de dicho guión pautado, el talento de Waugh, casi sin pretenderlo, acaba por resplandecer en los últimos capítulos (excelentes son Dos mentores, Nunca una palinodia y En el que la fortuna le vuelve la espalda). Solo por leer las divertidas y deliciosas páginas dedicadas a revivir sus años de camaradería en Oford bañados en alcohol, cuando "la localidad seguía aislada de todo entre sus prados y atroyos, vale la pena leer el primer volumen de una autobiografia que por desgracia quedó incompleta al morir Waugh dos años después de publicarla. Porque, ¿cómo siguió aquella historia tras el tragicómico intento de suicidio frustrado por el ataque de unas medusas? Como señala el escritor Miguel Sánchez-Ostiz en el prólogo, Waugh acababa de ingresar en la edad adulta.

Èxit (El Periódico de Catalunya)