La prensa dice

30 dic
2005

Un experimento biográfico, por Juan Campos

Típico dandy inglés, Alphonse James Albert Symons (1900-1941) consiguió ganarse un hueco en la historia de la literatura gracias a este libro que se convirtió en el iniciador de un subgénero, las quests, biografías en las que se narra tanto la vida del biografiado como las peripecias del autor para conseguir reunir datos en torno a él. Previamente publicado en 1982 por la editorial Seix Barral, En busca del barón Corvo vuelve a aparecer ahora con un ilustrativo prólogo de Juan Manuel Bonet y narra la inagotable búsqueda de su autor de todas las claves de la vida del escritor inglés Frederick Rolphe (1860-1913), autodenominado barón Corvo y, todo hay que decirlo, perfectamente desconocido para el lector medio español.

Anglicano convertido al catolicismo, antiguo seminarista y escritor de narraciones históricas, Corvo es descubierto por Symons cuando un amigo le presta una de sus obras, Adriano VII, novela con tintes autobiográficos que narra cómo un sacerdote inglés llega a coronarse Papa de Roma. Fascinado por tan peculiar personaje, Symons accede a unas cartas del escritor en el ocaso de su vida, en Venecia, tras lo cual empieza una febril correspondencia en múltiples direcciones buscando acercarse a una personalidad, como va descubriendo, egocéntrica y obsesiva, condenada al fracaso y marcada por su odio a los católicos, su necesidad de contar siempre con amigos y protectores (con los que, dicho sea de paso, siempre acababa discutiendo) y su incapacidad para acceder a una vida de lujos a la que siempre aspiró.

Y es la reconstrucción de esa vida la que convierte en apasionante esta obra. Como si de una novela detectivesca se tratara, A. J. A. Symons (casualmente, o no, hermano de una de las grandes figuras de la novela policiaca británica, Julian Symons) nos hace partícipes a los lectores de todos los sinsabores, las dudas y las dificultades que su búsqueda conlleva. Una búsqueda que cae constantemente en callejones sin salida hasta que, a veces inesperadamente, una nueva puerta se abre y el autor puede poner en su sitio una pieza más del puzzle que es toda vida humana. Una vida que Symons consiguió inmortalizar gracias a esta obra sugestiva e innovadora.

Posdata, Levante-EMV