La prensa dice

29 jul
2007

Tormentas de polvo, por Adolfo Torrecilla

En 1935, John Steinbeck (1902-1968) publicó Tortilla Flat, su primer éxito como novelista. Al año siguiente, insptándose en hechos reales (una constante de su literatura) escribió En lucha incierta, basada en una huelga de jornaleros en California. Tras la publicación de este libro, recibió ua oferta para escribir una serie de reportajes periodisticos sobre la situación de los miles y miles de campesinos que se habían visto obligados a abandonar sus granjas del Medio Oeste norteamericano y trasladarse a los campos de California para trabajar como temporeros en um condiciones absolutmente miserables. Los reportajes aparecieron en 1936 en The San Frarcisco News y más adelante fueron recogidos en un libro. No fue la primera vez que Steinbeck recurrió al periodismo. Uno de su mejores libros, Viajes con Charley, de 1960, cuenta su peregrinaje por Estados Unidos en una furgoneta y con la sola compañía de su perro Charley. Y antes había publicado Por el mar de Cortés (Península), el relato de una expedición de seis semanas por el golfo de California a bordo de un barco sardinero. Y en 1947 habia aparecido Viaje a Rusia (publido en Ediciones Grupo Unisón), el relato del viaje que realizó con su amigo y fotógrafo Robert Cappa por Rusia poco después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó a extenderse la Guerra Fría.

Pero los reportajes de Los vagabundos de la cosecha tienen un valor añadido, pues son el germen de su posterior novela, Las uvas de la ira (1939), una de sus mejores obras, llevada al cine en 1940 por John Ford. Estos reportajes le sirvieron para conocer de cerca una paupérrima realidad que luego daría forma en una poderosa novela de denuncia social.

Existencia triste

Lo que se cuenta es sencillamente dramático. En pocos años, como consecuencia de una pertinaz sequía, miles de familias fueron a la ruina. Cargadas con sus enseres más elementales, se trasladaron a California, donde no fueron bien recibidos, como se cuenta en estas páginas con ejemplos tomados de la realidad. Steinbeck se acerca a la vida de familias concretas, anotando su pobreza y desesperación. En muchos casos, la falta de expectativas y las duras circunstancias vitales que les rodean les llevan a deslizarse hacia un peligroso pozo negro. Pero en medio de tanto desastre, Steinbeck supo también vislumbrar el heroico trabajo de los que decidieron tratar a estos temporeros como seres humanos y no animales de carga. Uno de los reportajes recoge un conjuto de propuestas para mejorar la situación humana y social de estas personas.

E1 libro tiene el acierto de incluir también algunos testimonios gráficos de esta tragedia, realizados por la fotógrafa Dorothea Lange, que fue contratada por el Gobierno para documentar la vida de estos campesinos.

La Gaceta de los negocios