La prensa dice

14 jul
2007

Seducción e intriga, por Antonio Sáez Delgado

El brasileño Edgar Telles Ribeiro se sirve del realismo mágico en su primera novela editada en España. ésta relata la vida de una enigmática mujer que ha asesinado a su marido.

Con La mesilla de noche, Libros del Asteroide da a conocer en España a Edgar Telles Ribeiro (1944), novelista brasileño que recibió en 2006 el Premio a la mejor Obra de Ficción de la Academia Brasileña de las Letras. Autor de un puñado de novelas y libros de relatos, Telles Ribeiro se ha dedicado durante las últimas cuatro décadas a la carrera diplomática dentro y fuera de su país, tras algunos escarceos como director cinematográfico en los setenta y ochenta, completando un trayecto vital que le ha llevado, desde su infancia y adolescencia, a países como Suiza, Francia, Grecia, Turquía y, siempre, Brasil.

Algo de todo esto, de las plantaciones decimonónicas de Brasil y de los ambientes europeos (parisienses) más refinados, de una articulación cinematográfica y de un elegante y, a la vez, diplomático estilo narrativo hay en La mesilla de noche, que reconstruye la historia de un enigmático personaje femenino que comienza una nueva vida en su más tierna juventud, tras decidirse a asesinar a su marido.

A partir de aquí, Telles Ribeiro mezcla dosis de seducción e intriga, dando paso a su habilidad para contar historias sin agotar el caudal de lo mágico. La mirada infantil -probablemente lo más conseguido de la novela- se mezcla con un poso agridulce de melancolía a través de estas páginas sólidas pero que, a la vez, son muchas veces previsibles, publicadas originalmente en 1991 y que aún se sitúan, en numerosos aspectos, en la estela de un boom latinoamericano que pasó de puntillas por Brasil, provocando, en muchos sentidos, una cierta acronía -en la que radican, paradójicamente, sus principales defectos y virtudes- de su narrativa con respecto a los últimos giros producidos en otros países del continente.

La mesilla de noche es una novela para lectores clásicos de novelas, para aquellos que disfrutan con las historias bien contadas sin necesidad de formular demasiadas preguntas. Una novela correcta, con aire folletinesco en ocasiones, que cede en exceso a las tentaciones de lo lírico, pero con un desarrollo estable, sin altibajos, que propicia la agilidad de la lectura en la solvente traducción de Juan Sebastián Cárdenas. Un libro, en suma, al que un lector crítico habituado a la última narrativa latinoamericana menos comercial podría exigir más, al no encontrar respuesta a las palabras que el autor pone en boca de uno de sus personajes principales: «La más pura poesía no vale tanto como una dulce y suave perversión».

Babelia (El País)