La prensa dice

Reseña de "Verano en English Creek" en Diario de Pontevedra

Un verano diferente en Montana

Por Tomás Ruibal

[Para leer esta reseña en Diario de Pontevedra, descárgate el PDF adjunto]

La publicación de la estupenda novela ‘Una temporada para silbar’ nos dio a conocer a Ivan Doig, un narrador norteamericano de corte realista y clásico, profundamente marcado por la abrumadora presencia de una naturaleza tan espectacular como la de la región de Montana. Hay en sus obras un tono elegíaco, que va de lo personal a lo colectivo: la fuerte carga autobiográfica es también memoria colectiva que tiene un fuerte trasfondo nostálgico, de lamento por la pérdida de un mundo preurbano, basado en los ciclos que marcan las estaciones, en el ritmo de las cosechas y las tormentas que obligan a los personajes a vivir pendientes del cielo. Y hay también en ese lamento por un mundo que cambia y se desvanece un componente ‘reaccionario’, en el sentido más neutral de la palabra, de oposición a los cambios que se producen.

‘Verano en English Creek’ comparte muchos de los elementos mencionados, y que ya aparecían en ‘Una temporada para silbar’, aunque me ha parecido un escalón por debajo de la anterior. En este caso, acompañamos al joven Jick MacCaskill durante el verano de 1939. Su padre, guarda forestal, como lo fue el propio Ivan Doig, se dispone a iniciar las visitas a los ganaderos que viven en los valles, el conteo de las ovejas y los rodeos que preceden a la celebración del Cuatro de Julio. La madre, una figura poderosa que encarna valores inmutables, y el hermano Alec constituyen el centro de la vida del joven, que se ve alterada de forma definitiva cuando Alec anuncia su deseo de casarse con una joven de los alrededores y renunciar a sus estudios universitarios.

La novela gira en torno a las consecuencias de esa decisión y a la forma en que los demás miembros de la familia reaccionan tras ella, mientras describe la dureza del trabajo, las agotadoras sesiones de los ganaderos y granjeros de la zona y se recrea en la descripción de paisajes abrumadores. Como es habitual en este tipo de obras, abundan los elementos orales, la presencia de figuras que encarnan la memoria de la colectividad y relatan las heroicidades de generaciones anteriores, así como héroes menores, personajes que han hecho de la integridad su razón de vida, y el propio padre de Jick es el mejor ejemplo de ello. El retrato emocional de los personajes, la combinación de los elementos propios de la mejor narración clásica y un sutil humor hacen de ‘Verano en English Creek’ una novela que no fascina pero notable, cuyo autor demuestra oficio en la combinación de diálogos y descripciones para transmitir su pasión por los escenarios en los que sitúa a los personajes.

Diario de Pontevedra