La prensa dice

22 feb
2013

Reseña de "Verano en English Creek" en Ambos Mundos

Por Adolfo Torrecilla

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Una temporada para silbar, primera novela traducida al castellano de Ivan Doig (Montana, 1939), supuso el descubrimiento de un magnífico escritor aferrado a la historia y tradiciones de Montana con un argumento que revivía la historia de una pequeña aldea de aquellas tierras con mucho realismo y una suave nostalgia. Una temporada para silbar, de 2006, es la última novela publicada por Ivan Doig. Ahora Libros del Asteroide traduce Verano en English Creek, novela de 1984 que forma parte de la Trilogía de Montana, en las que se cuenta la historia de esta zona del norte de Estados Unidos, fronteriza con Canadá, en plenas Montañas Rocosas, plagada de llanuras y bosques .

La novela tiene un aire biográfico, pues Ivan Doig también procede de una familia de colonos y rancheros escoceses y antes de ser profesor de universidad fue granjero y trabajó en el Servicio Forestal de Montana. Está ambientada en English Creek, en el Bosque de Two Medicine y en el pueblo de Gros Ventre, lugares inventados por el autor, aunque toda la geografía y la historia tiene un fuerte apoyo real en las Montañas Rocosas, en lo que hoy es la zona de Duyuper Creek. Como advierte el autor en una nota final, “mucho me temo, no obstante, que cualquiera que intente separar lo real de lo imaginario en este libro se prestará a la confusión”.

La acción transcurre en el verano de 1939, poco antes de que dé comienzo la Segunda Guerra Mundial, noticia con la que concluyen los recuerdos del narrador, aunque también se cuenta de manera muy resumida su vida después de ese verano y la de los personajes más importantes de la novela. El narrador es Jim McCaskill, quien muchos años después, también granjero en English Creek, recuerda ese verano cuando estaba a punto de cumplir 15 años.

No es un verano cualquiera. Hasta ahora, Jick, como es conocido, ha compartido su vida con su hermano mayor Alec, con su madre –antigua maestra– y con su padre, encargado ahora del Servicio Forestal en una zona de pastos y bosques peligrosa por los incendios. Pero ese verano comienza con un enfrentamiento familiar que será uno de los hilos narrativos de la novela: su hermano Alec se enamora de Leona, quiere casarse inmediatamente, entra a trabajar de cowboy y renuncia a los planes de sus padres, que querían que fuese a la universidad. La decisión de Alec provoca una fuerte división familiar.

Pero el verano trae consigo una serie de trabajos a los que tienen que enfrentarse. En primer lugar, Jick acompaña a su padre a las tareas de conteo de las ovejas de las diferentes granjas de la zona, ocupación con la que el autor muestra las diferentes faenas de los rancheros y describe también, en excelentes escenas, el paisaje de las Montañas Rocosas. Unos días después, tiene lugar la fiesta del Cuatro de Julio que, como en el resto de Estados Unidos, los del pueblo de Gros Ventre celebran por todo lo alto. Jick y su familia asisten a los diferentes actos organizados, entre los que destaca la comida campestre, un rodeo –en el que participa Alec– y el tumultuoso baile con el que concluye la jornada. Luego Jick echa una mano a su tío Pete en la recogida del heno. La parte final de la novela describe los trabajos para apagar un incendio en el bosque.

Ivan Doig cuenta todas estas cosas detalladamente, con un cierto aroma a elegía de un tiempo y unas tradiciones ya pasadas que el autor quiere reivindicar y rescatar para que la memoria colectiva no se olvide de ellas. El tono costumbrista y sociológico está, sin embargo, siempre humanizado, pues la galería de personajes secundarios es fantástica (Stanley Meixell, Dode Withrow, Prudencio Johnson, Buenayuda Hebner, Pete Reese…), todos ellos pioneros de un estilo de vida que merece recordarse. A este fin ayuda la curiosidad de Jick, siempre dispuesto a aprender historias y sucesos que tengan que ver con el pasado. Jick es un joven bien dispuesto, preocupado por la situación que atraviesa su familia, generoso en sus ideales y respetuoso con las tradiciones que han dado forma a la vida de rancheros y granjeros de esa parte de Montana.

Ivan Doig cuenta todo esto con mucha nostalgia y amabilidad, valorando los pequeños detalles de aquellas trabajadas vidas pendientes del tiempo, del ganado, de las cosechas. El interés por la naturalidad se traslada a las relaciones humanas y familiares, narradas con realismo, sin ocultar los problemas y dificultades pero sin poner el acento en lo salvaje y bronco, como han hecho otros autores norteamericanos que han escrito sobre escenarios parecidos. Ivan Doig, como Norman Maclean y Wallace Stegner, entre otros, evoca sin estridencias aquellos años de la Depresión dejándose llevar por una agradable melancolía.

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