La prensa dice

Reseña de "La jugada maestra de Billy Phelan" en la revista El Ciervo

Por Luis Fernández Zaurín

[Para leer esta reseña en El Ciervo, descárgate el PDF adjunto]

Publicada por Libros del Asteroide y traducida de nuevo al castellano por Jordi Fibla, que ha rehalizado un excelente trabajo, La jugada maestra de Billy Phelan (1978) es la tercera novela de un ciclo que su autor ha dedicado a Alban¡ capital del estado de Nueva York y del condado de Albany, en los Estados Unidos. Un ciclo que vendría a emparentar a esta ciudad con proyección literaria como el Dublín de Joyce o el Chicago de Saul Bellow. Su autor, conocido aquí sobre todo por Tallo de hierro, que recibió el Pulitzer, también se ha hecho popular por su labor como guionista de la película Tallo de hierro y sobre todo, por The Cotton Club, de Francis Ford Coppola. La novela narra la peripecia vital de Billy Phelan, un joven jugador profesional de bolos, billar, cartas y lo que haga falta y la de Martin Daugherty, personajes que, junto a otros secundarios -espléndidos- como Morrie Berman, pululan por el Albany posterior al crack del 29; una ciudad cuyo único cosmos será el dinero y que vive bajo el paraguas de los hermanos Mc Call, "unos mafiosos que controlan, no solo la vida política, a través del partido demócrata, sino también el contrabando, el juego, la bebida y la prostirución. En ese contexto, Billy Phelan comienza la novela realizando una hazaña en una partida de bolos al alcanzar una puntuación casi imposible, y acabará por verse salpicado por el secuestro de Charlie, hijo de Bindy Mc Call. Ello sucederá por no querer ser un delator, algo que en el código de honor de los jugadores no está bien visto y no será al comienzo ni a la mitad de la narración sino casi al final. En tanto, el autor de La jugada maestra de Billy Phelan aprovechará para recrear a través de sus personajes la atmósfera de una ciudad corrupta hasta la médula por la que sus habitantes -al menos los que tienen relevancia en la novela- errarán bajo la sombra de un padre cuyo pasado, se proyecta sobre sus hijos condicionando sus vidas. No son pocas las veces que Kennedy cita en la narración al bíblico Abraham y su hijo Isaac como personajes incapaces de escapar de su papel. Esos hombres que no son sino esclavos de su destino, servirán al novelista para realizar una reflexión sobre el destino y sobre los límites de la libertad del ser humano. El ritmo de La jugada es vertiginoso y la capacídad de su autor para jugar con el lenguaje y tejer las relaciones entre los personajes es muy sorprendente. Kennedy es un gran novelista y La jugada maestra, es una muy buena novela que, además, servirá para conocer a Francis Phelan, padre de Billy y oscuro y carismático protagonista de Tallo de hierro.

El Ciervo