La prensa dice

17 ago
2016

Reseña de "Juan Belmonte, matador de toros" de Manuel Chaves Nogales en la Revista 80días

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El periodismo hecho arte con tres quites y dos naturales

Manuel Chaves Nogales supo destripar el mundo del toreo analizando a uno de los matadores más famosos, Juan Belmonte, en una biografía del mismo que fue publicando por entregas en la revista ‘Estampa’. Siéntese y disfrute del buen periodismo.

El periodista Manuel Chaves Nogales (1897-1944) hizo en Juan Belmonte, matador de toros (Libros del Asteroide, 2009) lo que años después se adjudicaría a Truman Capote: crear el “nuevo periodismo”. En 1935, Chaves Nogales publicó una serie de reportajes en la revista ilustrada Estampa en los que trazó la biografía del matador de toros Juan Belmonte, conocido con el apodo del “Pasmo de Triana”.

Y, atención, es un libro para los amantes de este arte y para aquellos a los que no les ha preocupado mucho esta profesión. A los antitaurinos los dejamos a un lado porque, aunque se les muestre el mundo del toreo abierto en canal, como hace Chaves Nogales, siempre reducirán al mismo axioma, la muerte del toro en público festejo y el sufrimiento del animal, cualquier argumento razonable. Los artículos en Estampa, que después se recogieron en forma de libro, son el producto de horas de conversación del autor con Belmonte. Es decir, cada pasaje de esta joya bibliográfica es producto del periodismo puro con mayúsculas, transmutado, gracias a la pluma sobria y exacta de Chaves, en una narración que no pierde fuerza en ningún momento. Conversaciones, pero también investigaciones del propio periodista para fijar los hechos y comprobar las declaraciones del matador.

En la boca tierna, aventurera, apolítica, vivida, autodidacta y escéptica del propio Belmonte se analiza la vida española a principios del siglo XX, el discurrir de las ciudades polvorientas y embarradas de aquella España, el difícil oficio del matador de toros, la economía del torero, el éxito y el dinero, la psicología de las masas e incluso la situación política a partir de la proclamación de la II República. Escoger al Pasmo de Triana entre tantos toreros que ha parido el país mediterráneo no es una casualidad: Belmonte fue uno de los matadores más famosos, el de más relumbrón en su época, y fueron sonadas sus polémicas en la plaza con “Joselito”, otro de los grandes que revolucionó la forma de torear en los años previos a la Guerra Civil española, con el que trabó amistad hasta su muerte en la plaza de Talavera de la Reina (Toledo). Los entendidos en tauromaquia consideran a los dos, Belmonte y Joselito, como los renovadores del toreo, los que le aportaron su estética, y los sitúan en la edad de oro de esta profesión tan denostada en la actualidad.

Manuel Chaves Nogales no era un aficionado a los toros y se nota en la forma en que ha construido el relato, preguntándose por todo lo que rodea a la figura de Belmonte y a su profesión. El momento en que escribió la serie de reportajes y publicó el libro (entre 1935 y 1936), España estaba sufriendo un cambio radical en la sociedad, la política y el devenir vital de sus ciudadanos. La cuestión sobre la prohibición de las corridas ya se planteaba entonces y sigue hasta nuestros días. Y ello a pesar de que el toro bravo no existiría si no tuviese su destino fijado en la plaza, como ya hemos contado en este medio. No existiría desde hace siglos, pues la tendencia natural del hombre a alimentarse ya habría acabado con ellos. Y con todo, el maestro Chaves, olvidado en el periodismo español y, lo que es más grave, aunque no sorprendente, en las facultades de periodismo, compuso una biografía magistral.

Al igual que otros libros de Chaves Nogales, este sirve para descubrir un aspecto de la Historia y de las tradiciones con la peculiar visión y el análisis exacto de este periodista de raza, incorruptible y escéptico ante los milagros que prometían en un bando y en el otro al inicio de la guerra civil. Tanto, que tuvo que exiliarse de España con otros muchos. Juan Belmonte también sirve para recuperar la memoria de Chaves Nogales. Es curioso que se invierta la razón del libro: si Chaves dio humanidad en su momento a Belmonte y ayudó a fijar su leyenda, ahora es el matador de toros quien nos descubre a un periodista que nunca debió olvidarse. Ambos se merecen las orejas y el rabo.

Revista 80días