La prensa dice

Reseña de "En busca del barón Corvo" en el suplemento Culturas de La Vanguardia

El hombre que quiso ser Papa

Por Luis Racionero

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Uno de los libros de investigación -casi se diría una novela policiaca- de la belle époque es el famoso En busca del barón Corvo de A.J.A. Symons, un experimento en biografía. Este libro, publicado en 1934, ha sido traducido ahora al castellano y merece su lectura por parte de todos los amantes de la intriga y de la cultura. Este barón Corvo se llamaba Frederick Rolfe y fue un seminarista y cura inglés, pintor, escritor -como se verá-, inventor de un método de fotografía submarina y un bohemio empedernido. Rolfe se hizo famoso en los años sesenta cuando el dramaturgo Peter Duke estrenó una obra teatral titulad a Adriano VII basada en la novela del mismo título cle Frederick Rolfe, alias barón Corvo (editada por Siruela en 1988 pero actualmente descatalogada). Después de la muerte de Corvo en Venecia el año 1913, Symons hizo un estudio exhaustivo de los papeles que habían queclado de él y trazó una biografía siguiendo un método detectivesco y creando un subgénero nuevo de biografía que consiste en, aparte de contar la vida del sujeto, ir explicando córno el autor de la biografía se ha interesado por el tema, cómo ha ido buscando slls escritos, siguiendo los rastros, encontrando a personas que le habían conocido y, así, el libro es tanto una biografía del personaje como una narración de las aventuras clel escritor con sus fuentes y materiales para su tema.

Un cura excomulgado

Como Corvo vivió mal, y acabó peor, se evadió de sus miserias a través de la literatura y los sablazos a sus amigos, y por eso escribió Adriano VII ,la historia del cura excomulgado que llegó a ser Papa. Su novela empieza con un escritor simbolista viviendo pobremente y acordándose de haber sido un sacerdote relapso hace veinte años por oscuros motivos que no acaba de explicar; pero, de repente, su fortuna cambia y el obispo y el cardenal ingleses católicos van a buscarle a su retiro y reconocen que ha sido tratado injustamente y le proponen volver al seno de la lglesia y recuperar sus funciones como sacerdote. Una vez readmitido entre los sacerdotes católicos, tras varias peripecias se llega a un cónclave que él, por cierto, describe con todo lujo de detalles en un ensayo que se titula Las manos armadas y otras historias. En uno de los capítulos, titulado Notas sobre el cónclave, está explicado todo, todos los rituales que se llevan a cabo al morir un Papa (en su caso lo explica al morir León XIII), cómo se hace un cónclave y todas las ceremonias que se realizan para elegir un nuevo Papa. Como todo esto parece que se está perdiendo, y más que se perderá, está bien tenerlo escrito con la minuciosidad y recreación de los detalles de este esteta simbolista muerto en Venecia una noche de invierno a causa del frio,puesto que dormía en una góndola ya que no tenía dinero para pagar el hotel, porque sus amigos ingleses, que hasta entonces le habían mantenido, se habían hartado de sus ingratitudes, difamaciones y salidas de tono.

En su novela, el cónclave llega a un empate, las votaciones se encallan y, entonces, el cardenal inglés cae en la cuenta del parecido de su ayudante con uno de los cardenales y decide proponerlo con uno de los métodos no ortodoxos que hay para elegir un Papa: que es el de la aclamación o el de la adoración. Sea como sea, deciden nombrarle Papa y él, inmediatamente, lo acepta como si ftiera lo más natural del mundo. Pide un anillo de amatistas en vez del que le ofrecen de esmeraldas, y comete todo tipo de excentricidades propias de su corazón simbolista. El nuevo Papa vende los tesoros del Vaticano por una vasta suma y se lo da a los pobres; asombra al mundo con una epístola dirigida a a todos los cristianos, donde renuncia a sus potestades de soberanía temporal aduciendo que "mi reino no es de este mundo"; denuncia al socialismo y el principio de igualdad en una epístola a los ingleses; y acaba puliéndose las riquezas del Vaticano. Como esta historia era bastante difícil de concluir, Rolfe recurre a un truco fácil, en una de sus salidas a pie paseando por Roma, el Papa es asesinado por un terrorista y lanza las últimas palabras: "rezad por el reposo de su espíritu, estaba tan cansado...".

Aparte de Adríano VII, el barón Corvo escribió una serie de libros que se leen con interés y, si se deviene un fan de él, se leen incluso - con fruición, y que tienen títulos como: Las historías que Toto me contó, Crónícas de la Casa de los Borgía, Don Tarquinío, El deseo y búsqueda del Todo, Don Renato o Las cartas venecianas. A mí, personalmente, me sirvieron bastante las historias sobre los Borgia y Don Tarquinio, cuando escribí mi novela sobre César Borgia La cárcel del amor. Desde luego no pude utilizar sus maravillosos adjetivos, como por ejemplo: precipitevolísímamente, contortuplication, noluntary o banaysícally. Pero sí que me beneficié de su erudición y de su capacidad para elegir los detalles por su refinamiento y esplendor, que son mil y adecuados para hacer una novela de la época clel Renacimiento, y más sobre los Borgia: Alejandro VI y sus hijos César y Lucrecia.

Se diría que el nuevo Papa, con su énfasis en la pobreza, viene a cumplir el famoso adagio o axioma de Oscar Wilde: "La naturaleza sigue al arte", puesto que su énfasis en la pobreza, incluso si se llegasen a vender todos los tesoros de la Iglesia, está escrito en la novela Adríano VII de Frederick Rolfe, el barón Corvo.

Culturas (La Vanguardia)