La prensa dice

Reseña de "El dinero en The New Yorker" en El Periódico de Catalunya

Por Ernest Alós

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Señorita Apgar, aquí decimos recesión, no depresión, le riñe un financiero a su secretaria. Una pareja ve en el cine una escena con rascacielos hundiéndose y caras dignas de El grito de Munch. Ella recuerda algo de repente y le dice a su marido: Por cierto, esta mañana te ha llamado tu agente de bolsa. No son chistes recientes de El Roto. Miquel Ferreres o Forges, sino dos muestras del humor con el que la sofisticada revista The New Yorker comentaba las consecuenciasdel crack de 1929. Dos de las 400 viñetas que reúne El dinero en The New Yorker, una recopitación de humor gráfico de 1920 al 2009 publicada por Libros del Asteroide y que llegará a las librerías el próximo 19 de noviembre.

Algunas preocupaciones son coyunturales (la incomodidad de las clases medias ante los primeros impuestos verdaderamente progresistas la crisis puntocom del 2001, la inflación de los 70, la competencia industrial japonesa de los 80), hasta el punto de que el libro podía funcionar como una pequeña historia económica de EEUU en el siglo xx, pero otras (tanto las burbujas como las crisis. los comentarios de sala de juntas o las escenas de despido de empleadc) sonconstantes del sistema.

"Las preocupaciones son las mismas en los años 30, 40 o 50 y la codicia de los poderosos por monopoliozar los recursos es siempre la misma",razona el editor barcelonés Luis Solano, que eligió publicar este volumen temático por su sorprendente (o no) vigencia, una vez descartó por inviable editar la monumental antología del humor gráfico de la revista con 2.000 ilustraciones y un CD con todos sus chistes.

Ya lo vi venir hace 10 años, dice sentencioso un empresario en los años 30, no hace cuatro días. Gracias. No sé cómo podré pagárselo, dice un feliz beneficiario de un préstamo rápido en los años 40, no en un Cofidis de antes de ayer. Resumiendo: no hemos tenido una huelga en 10 años, así que les hemos estado pagando demasiado, comenta un irritado directivo en los expansivos años 50. Es tan sencillo como dos más dos. Nosotros sobreproducimos en exceso, así que ellos tienen que sobrecomprar, se dice otra junta directiva en esa misma década, no en el 2007. Seguimos siendo la misma gran compañía que siempre hemos sido, solo que ahora hemos dejado de existir anuncia un directivo a otra conmocionada plantilla (sí, esta viñeta con la que se cierra el libro es de ayer mismo)

La exquisita e intelectual The New Yorker no es Fortune, ni The Wall Street Journal. Ni Ducho menos. Y esto da buen resultado. "En aquellas ocasiones en las que esta revista se adentra en cuestiones financieras lo hace con la distancia propia de un antopólogo)", apunta en el prólogo el escritor Malcolm Cladwell. Bien, da buenos rcsultados.

El Periódico de Catalunya.