La prensa dice

2 sep
2016

Reseña de "De noche, bajo el puente de piedra" de Leo Perutz, en Libertad Digital

Por Andrés Amorós

Para leer esta reseña en Libertad Digital, haz clic aquí

Historias del barrio judío de Praga

De noche, bajo el puente de piedra, del escritor checo Leo Perutz, nos sitúa a finales del XVI y principios del XVII en la corte de Rodolfo II.

Cada vez más españoles eligen Praga, una de las más hermosas ciudades europeas, como destino turístico: admiran la belleza del gran puente y se emocionan con el viejísimo barrio judío. Para muchos de ellos, será muy atractiva la lectura de este libro que, esta misma semana, se ha publicado: De noche, bajo el puente de piedra, del escritor checo Leo Perutz (1882-1957).

Para situarlo, basta con recordar que fue uno de los grandes autores de lengua alemana, en el período de entreguerras: amigo de Musil, Bertolt Brecht y el pintor Oskar Kokoschka; admirado por Italo Calvino, Graham Greene y Alfred Hitchcock... Sus peculiaridades son evidentes: matemático, experto en estadística, autor de un tratado de bridge... Y un dato muy revelador: Jorge Luis Borges promovió la traducción al castellano de Leo Perutz.

Este libro nos sitúa en la Praga de fines del XVI y comienzos del XVII, en la corte del Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Rodolfo II, coleccionista de obras de arte, protector de alquimistas y astrólogos; también, nos conduce por las callejuelas del barrio judío. Aparecen algunos personajes históricos, como Képler y el joven Wallenstein (que, luego, jugó tan importante papel, en la Guerra de los Treinta Años).

La estructura es original. La forman 14 relatos y un epílogo, en los que reaparecen, una y otra vez, personajes y ambientes, como si fuera un misterioso tapiz oriental: en realidad, una novela.

Lo que aporta unidad y encanto al libro es su tono. Recuerda los relatos de tipo oral, tradicional; en ocasiones, a Las Mil y Una noches o a Karen Blixen (la autora y protagonista de Memorias de África); alguna vez, a los cuentos filosóficos de Jorge Luis Borges. Algunos lo han definido como "cuentos de hadas para mayores".

Proclama rotundamente el autor que "los profesores de historia que enseñan en los colegios y los señores que escriben los libros de historia para ellos no saben ni entienden nada" (p. 38). Él, en cambio, se centra en la vida cotidiana, en un lugar y momento muy peculiares: "En la corte de Praga, escribió en una ocasión el embajador de España a su rey, lo extraordinario es cotidiano y a nadie sorprende" (p. 78).

Esa vida cotidiana incluye maldiciones, presagios, aparición de fantasmas, la Fortuna, las ocultas sabidurías judías... A todos, altos o bajos, les une tanto la comida y el dinero como la soledad, la melancolía y los sueños incomprensibles.

Con una sencillez sólo aparente, el narrador nos hace asomarnos al abismo de la soledad y de un amor no confesado, que llena toda una vida.

Advierte un ángel, al final: "Vosotros, los humanos, ¡cuán pobre y llena de sinsabores es vuestra vida! ¿Por qué acrecentáis vuestro dolor con el amor, que os perturba el sentido y destroza vuestro corazón?" Pero el sapientísimo gran rabino le advierte que hasta los ángeles, a veces, se equivocan: "El ángel conocía los secretos caminos y vericuetos del mundo superior, pero los caminos del corazón humano le eran ajenos" (p. 275).

Por esos caminos nos lleva, para nuestro placer, Leo Perutz.

Andrés Amorós - Libertad Digital