La prensa dice

21 sep
2016

Reseña de "Asamblea ordinaria" de Julio Fajardo Herrero en El diario de Tenerife

Por Julio Fajardo Sánchez

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No es sencillo escribir sobre un libro del que conoces su gestación después de haber leído todas las pruebas que han servido para desembocar en su forma definitiva. Es más fácil dejarse llevar por el impacto de la primera lectura, saboreando la impresión de encontrarte con la obra terminada. Lo mismo supongo que le ocurre al gourmet que aguarda, sentado a la mesa, para dejarse sorprender por los aromas del plato que le presentan. No sería lo mismo si hubiera estado metido en la cocina durante el proceso de su elaboración. Tiene esto la ventaja de conocer previamente la receta, de saber los pasos que se han seguido, de descubrir los pequeños trucos del maestro, aunque con ello no se consiga otra cosa que disminuir la sensación plena del descubrimiento. Hay un enorme sacrificio en el método de la escritura. No todo se resuelve con ingentes cantidades de café y cigarrillos, como nos cuentan en las películas. Lo realmente complicado es que, después de tanto esfuerzo, de tanto ensayo, de tanta selección y tanta renuncia, se logre dar la sensación de que todo surgió de manera espontánea, como si fuera la creación nacida directamente del capricho de un dios. Asamblea Ordinaria, de Julio Fajardo Herrero (Tenerife 1979), Libros del Asteroide, logra el difícil objetivo de parecer salida de un vómito, tanto por la veracidad de lo que cuenta como por la sinceridad de su lenguaje. Nadie se va a preguntar, después de su lectura, dónde está el truco, cómo lo hizo, porque todo se presenta tan a las claras y su verdad es tan explícita que es imposible otra reacción que la que siente el que se tropieza directamente con la realidad. Les aseguro que esto es enormemente difícil. Primero hay que seleccionar lo que se observa, después racionalizarlo, para luego ordenarlo y exponerlo en los términos precisos.

Julio Fajardo Herrero, autor de "Asamblea Ordinaria". Julio Fajardo Herrero, autor de “Asamblea Ordinaria”.

En esta novela se contempla a lo aparentemente cotidiano desde planos diferentes y utilizando distintas formas del lenguaje para conseguir que el conjunto se convierta en una descripción de lo general. Se trata de armar la condición universal del ser humano desde las piezas individuales de sus vulgaridades, de hacer que la suma de las reflexiones elementales de los personajes se sublime transformándose en la categoría más definitoria del género, de enlazar los pequeños detalles de un microcosmos que se transforma en la expresión más rotunda de un alma universal. Hay quien dice que esta es la novela de la crisis. Pongamos que sea así. En este caso el reto ha sido superado porque el autor ha sido capaz de sortear los peligros de convertirla en una más de las publicaciones panfletarias que confunden el compromiso ideológico con el auténtico compromiso que persigue la literatura. Lo ideológico es temporal y lo literario es universal. Julio Fajardo Herrero ha hecho todo lo posible por evitar caer en la enumeración de tópicos que nos hagan ver que estamos ante la crónica de un tiempo político. Al menos no lo ha hecho de forma explícita; pero tampoco ha renunciado a que el lector imagine aquello que está más allá de lo que se expone en el texto. No puede negarse la actualidad del relato, aunque se trate de un relato intemporal. No voy a hacer una exégesis de la obra ni a presentar una guía que sirva de apoyo a su lectura, porque un lector de inteligencia media no precisa de estas ayudas. Es preferible sumergirse en sus páginas para dejarse atrapar por la sorpresa. No es una playa peligrosa que necesite vigilantes. No hay peligro. La buena literatura no precisa de advertencias. Si he de añadir una recomendación o una opinión personal, aseguro que es uno de los mejores libros que he leído en los últimos años.

Julio Fajardo Sánchez - Diario de Tenerife