La prensa dice

4 mar
2009

Por la puerta grande, por Jordi Amat

El periodista Manuel Chaves Nogales (1897-1944) conoció en los años 30 al torero Juan Belmonte y supo construir la que probablemente es la biografía más importante escrita en castellano. Publicada originalmente por entregas en ’Estampa’ en 1935 y recuperada ahora, es un vivo retrato del fundador del toreo moderno, el testimonio de una época y una historia de profundo dramatismo humano.

No hacía ni 10 días que los miles de lectores de Estampa habían podido leer la última entrega de una serie que aquella revista venía publicando desde hacía medio año sobre la vida de un mito, el torero Juan Belmonte (1892-1962), y ya podían leerla en libro. Su autor era un veterano de la redacción, el periodista Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897 - Londres, 1944). El año anterior, en 1934, también por entregas, Chaves había publicado un gran reportaje sobre la revolución bolchevique contada por un personaje estrafalario: el bailador flamenco Juan Martínez. Igual que con los artículos del bailador, la revista Estampa recopiló en volumen los dedicados al torero y a finales de diciembre de 1935 se publicaron en un libro titulado ’Juan Belmonte, matador de toros: su vida y sus hazañas’, ahora recuperado por Libros del Asteroide.

Augurio equivocado

Se trataba de una biografía de apariencia popular, con formato y precio de tebeo (valía dos pesetas) que debía venderse en quiosco. Al poco de distribuirse, Chaves pronosticó que «este libro mío probablemente dentro de unos meses, de unos años habrá expirado». Se equivocó. Traducida casi de inmediato al inglés, reeditada en Chile y México, durante años ha sido el libro de referencia sobre uno de los toreros más importantes de la historia. Hoy, además, debe leerse como una gran biografía, quizá la más importante que se haya escrito jamás en castellano, y entrar por la puerta grande a la historia de la literatura española.

Como tal vez aprendiera en Vida de Manolo de su colega Josep Pla (publicada pocos años antes), a lo largo del relato Chaves cede su voz al biografiado para transformarlo en un verdadero filósofo de la existencia. «Hay que ofrecer gallardamente al Destino el sitio donde pueda herirnos», dice con su tono siempre proclive al negativismo. Exceptuando las páginas iniciales, en las que el biógrafo describe la geografía sevillana en la que creció el niño (momentos de cambio entre la ciudad tradicional y la moderna captados con precisión), Belmonte es siempre quien va contando su vida. Es el propio torero, desde la atalaya de la madurez, quien descubre las raíces de su personalidad, desde sus ensoñaciones infantiles hasta los días de madurez y dificultad para seguir toreando con brío.

Aunque a ratos es divertida por picaresca y no regatee cierta fascinación pintoresca (inolvidables noches de toreo clandestino y a pelo en los alrededores de Sevilla), ’Juan Belmonte, matador de toros’ no es una peripecia banal ni edulcorada. Es, sobre todo, una historia de profundo dramatismo humano. Belmonte, a través de la límpida pluma de Chaves, construye su biografía como «una sucesión constante de esfuerzos dramáticos para afirmar una personalidad penosamente forjada en lucha con el medio». Su vida fue, según confiesa, «angustiosa necesidad de afirmar mi personalidad». Por ello el adolescente vagabundeó por su ciudad con pandillas de descarriados anarquistas en los que descubría «dignidad y honradez», por lo mismo el torero de éxito se sentiría reconfortado junto a artistas y bohemios. Pero un cierto misticismo negro, a pesar de su cadena de triunfos en la plaza, estaría siempre al acecho. Como vacunado contra la felicidad, triunfo y fatalidad serían constantes de su vida, miedo y muerte compañeros inseparables. Esta biografía de un torero es libro sobre todas las vidas.

El Periódico