La prensa dice

19 may
2007

La dignidad del desheredado, por Miguel Sánchez-Ostiz

El conjunto de reportajes Los vagabundos de la cosecha es una muestra de cómo un escritor de ficción puede, al mismo tiempo, ser un eficaz cronista de su tiempo y de las cuestiones más incómodas de este, sin renunciar a la calidad de la escrituras. Steinbeck, que conoció de cerca el asunto del que hablaba, desveló las condiciones de vida de los emigrantes americanos de la Gran Depresión, expulsados de sus tierras, por una climatología extremadamente adversa, entre otras cosas, que vagabundeaban de un Estado a otro en busca de trabajo para subsistir en condiciones extremas, perseguidos por la enfermedad, la muerte y la violencia de los propietarios de fincas agrícolas.

La de Steinbeck es una escritura vibrante, sin sentimentalismo y sin ese humanitarismo falsamente solidario que convierte el dolor ajeno en espectáculo, siniestro, pero espectáculo. La época a la que se refiere el libro de Steinbeck es la de los años treinta del siglo XX en el Estado norteamericano de California, y los protagonistas, los de su novela Las uvas de la ira (1939), pero las cuestiones de fondo, como la xenofobia instintiva, el racismo, el miedo al hambre, la indigencia, la lucha por la propia dignidad, que van aparejadas a trabajadores inmigrantes, temporeros o no, y a todos aquellos que están dispuestos a trabajar poco menos que como esclavos con tal de sobrevivir, son de una actualidad que sería suicida negar.

Steinbeck escribió una serie de artículos muy comprometidos que denunciaban la explotación y las condiciones de vida de una gente, los emigrantes en busca de trabajo, en cuyos rostros se refleja el miedo y el hambre, a la par que analizaban las causas.

El libro va acompañado de algo más que un prólogo convencional de Eduardo Jordá que aporta datos suficientes para comprender el propósito de Steinbeck, su época y sus precisos protagonistas, y el alcance de su obra. Una obra documental y turbadora, que invita a reflexionar sobre las trastiendas de nuestro presente, nuestros actuales y cercanos "asentamientos, y nuestros desheredados, sin los que quienes les explotan "no son operativos": camas calientes, pisos patera, esclavitud. Algo más que casos aislados, algo menos que una plaga.

ABC