La prensa dice

29 sep
2016

Entrevista a Rachel Cusk, autora de "A contraluz" en Playground

Por Xaime Martínez

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"El Brexit es como un divorcio: carísimo y una pérdida de tiempo"

Hablamos con la polémica novelista Rachel Cusk, que acaba de publicar en España su novela ’A contraluz’

La novelista canadiense Rachel Cusk ha publicado hasta la fecha ocho novelas y varios libros de memorias en los que explora cuestiones que suelen levantar polémica.

Su ensayo A life’s work: on becoming a mother ("El trabajo de una vida: sobre convertirse en madre") hablaba de cómo tener hijos le robó su identidad, lo que hizo que Cusk fuera acusada en repetidas ocasiones de denigrar algo que para muchos es tan sagrado como la maternidad.

Rachel Cusk siempre ha sido capaz de extraer elementos realmente conflictivos e inquietantes de las vivencias más cotidianas. Pero es tal vez su novela A contraluz —recientemente publicada en España por Libros del Asteroide— la que ha proyectado la voz de Cusk fuera del ámbito anglosajón.

En este libro se narra la historia de una escritora que abandona Londres para dar un curso de verano de escritura creativa en Grecia. Lo más llamativo del personaje es su negatividad: todo lo que sabemos de ella lo entendemos a través de lo que no dice.

La protagonista es una autora destruida por un divorcio reciente con quien deciden sincerarse una serie de interlocutores que se encuentra en Atenas.

El divorcio constituye, según ha contado Rachel Cusk a PlayGround, la crisis de la mediana edad de la protagonista: "De pronto te das cuenta de que lo que tú pensabas que eras, y lo que pensabas que era la realidad son tan solo una serie de casualidades: una sociedad concreta, un momento histórico determinado, una clase social, un país...".

En Aftermath ("Secuelas"), un libro de no-ficción que Cusk publicó en 2012 acerca de su divorcio, ya se reflejaba este aspecto. En él, la ruptura sentimental se transforma en silencio, en dos puntos de vista irreconciliables pero igualmente válidos. Y ahora ha decidido novelar esa sensación de vacío.

A través de las impresiones que la protagonista de A contraluz obtiene de los diálogos con los personajes que van apareciendo se reconstruye un mundo interior que es en cierta medida como una tabula rasa en la que todo se inscribe.

La protagonista es una mujer que, tras salir de un matrimonio de muchos años y con varios hijos, siente que pierde "su propio ser". Según Cusk, esta pérdida del ser ocurre en muchas ocasiones a lo largo de la vida: "puede suceder a partir de un evento traumático o cuando te conviertes en madre, que no es exactamente traumático en lo negativo, pero sí una ruptura total de la identidad".

Porque, tal y como sostienen Cusk y su protagonista, "convertirte en madre es una experiencia muy extraña".

No obstante, este no es el único punto conflictivo de la novela. Por ejemplo, la ambientación de la novela en un país como Grecia se debe, entre otras cosas, a que "Grecia es una localización actual y física de la crisis".

De hecho, la Atenas que se retrata en A contraluz —en la cual se intuyen la sombra de la crisis política y de refugiados— no es más que el cerebro de su protagonista, la representación del divagar por su propio conflicto.

Porque en A contraluz los problemas personales y los políticos se espejean de manera constante. Lo público es privado, y viceversa.

Esta es quizá una de las mayores habilidades de Cusk como narradora: es capaz de construir relatos en los que la soledad, la maternidad, la escritura y el sexo —o su ausencia— se entremezclan y confunden.

Y de ese desorden surge una belleza extrañamente perturbadora.

Esto se debe, posiblemente, a que Rachel Cusk tiene la capacidad de diseccionar narrativas en apariencia muy alejadas, contrastarlas y elaborar a partir de ello un discurso bien armado.

Así, cuando le preguntamos por su opinión, como canadiense residente en Reino Unido, acerca de la situación política local, nos contó que para ella el Brexit está siendo como un divorcio : "hay sentimientos muy poderosos de odio, impotencia, como de un puente que se vence. Ahora veo la inseguridad total y la pérdida de realidad y me llama mucho la atención qué gran trauma ha supuesto para el Reino Unido este suceso. Ha destruido lo que nosotros pensábamos que era la realidad".

Según Cusk, "en algún momento, un mundo nuevo reemplazará al viejo, pero nadie sabe cuándo ni cómo sera. Así que sí, estamos en un proceso de divorcio: es carísimo y una pérdida de tiempo".

En resumen, A contraluz de Rachel Cusk es capaz de aunar todos estos discursos, criticando la violencia que conllevan y al mismo tiempo extrayendo de ellos algo poderoso: una reflexión sobre la identidad femenina, las relaciones con los otros y las mentiras que nos contamos sobre nosotros mismos.

Xaime Martínez - PlayGround