La prensa dice

10 ene
2009

En un lugar seguro: Amistad y matrimonio, por Rodrigo Fresán

Muy de tanto en tanto aparece uno de esos libros sobre los que el crítico no sabe muy bien qué decir. O, en realidad, tiene muy claro y siente muy profundamente lo que correspondería afirmar; pero comprende que una catarata torrencial de elogios acabaría degradando su grandeza y, por supuesto, resultando completamente inútil e imperfecta a la hora de comunicar la perfecta utilidad de una gran obra. Tal es el caso de En lugar seguro, de 1987, última novela de Wallace Stegner y -por suerte, por fin- traducida a nuestro idioma para que muchos puedan alcanzar la seguridad y el consuelo del lugar al que los invita.

En lugar seguro es una obra maestra de intimismo que no por eso se priva de resonancias universales, aunque ofrezca en su centro de visión -sin distracciones ni apuro y con prosa exquisita- de uno de los paisajes más privados y desconocidos para el visitante: me refiero al paraje de cualquier pareja que no sea la propia y aquí son dos, funcionando en tándem, inseparables más allá de las distancias y las diferencias, a lo largo de varias décadas.

Una verdadera y honesta y plena y pura love story que se ocupa de la búsqueda del amor y del hallazgo de la amistad así como de la sutil metamorfosis que toda relación va sufriendo y gozando más con el caminar que con el correr de los años...

Por una vez, quien firma estas líneas se alegra por el poco espacio del que dispone. Cuanto menos tiempo pierdan leyéndome a mí más rápido comenzarán a leer a Stegner. Bievenidos sean a En lugar seguro.

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