comunidad

9 jul
2013

Concurso de verano

"Todo lo que una tarde murió con las bicicletas"

Queridos amigos:

Desde la publicación de Todo lo que una tarde murió con las bicicletas no nos hemos cansado de recomendaros su lectura; Llucia Ramis ha escrito una novela fresca y emotiva, ideal para una tarde de verano. Por eso hemos decidido organizar un concurso durante este mes de julio.

Lo que os pedimos es que escribáis un comentario de entre 150 y 350 palabras sobre lo que os ha parecido Todo lo que una tarde murió con las bicicletas y que lo dejéis aquí. Queremos saber vuestra opinión, tanto si os ha gustado como si no, así que valoraremos vuestros argumentos y respetaremos la independencia de criterio.

El plazo de participación ya está abierto y finalizará el 24 de julio. Seleccionaremos cinco ganadores que recibirán como premio en su domicilio el título que elijan de entre todo el catálogo de Libros del Asteroide.

No lo olvidéis, tenéis hasta el 24 de julio. ¡Feliz lectura!

_Actualizado 25 de julio_

Queridos amigos,

Nos ha costado muchos decidirnos pero ya tenemos ganadores:

  • Ceci / 24 jul
  • Edu / 23 jul
  • MrBlu / 16 jul
  • ¿? / 15 jul
  • Blog-art / 10 jul

¡Muchas gracias a todos por participar!



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comentarios

  • CEci 24 jul 2013

    Esta novela de corte autobiográfico y más que sugerente título es una sentida y sincera evocación de todos esos pequeños momentos y anécdotas que conforman la historia familiar y más personal. "Sentida", digo, no sentimental. Y es que, pese a estar animada por la nostalgia, la autora evita excesos y efusiones líricas y edulcoradas, tan frecuentes en relatos de veranos, playas, primos y bicicletas.

    Llucia Ramis nos entrega, en cambio, un relato sincero de estructura no lineal -la memoria, al fin y al cabo, es caprichosa- en el que el humor y la ironía son los ingredientes principales para hacernos difrutar a base de bien y para que su protagonista -sea ella o no- sobreviva, más o menos indemne, a la vuelta a casa, en sentido literal y figurado.

  • Edu 23 jul 2013 Primer libro que leo de Llucía Ramis, y por encima de todo destaco una narrativa sumamente ágil que consigue que su lectura no se alargue más de un par de días. Veo su mayor virtud en la gran cantidad de personajes que nos va presentando la autora profundizando en el pasado de cada uno, mostrándonos una pequeña parte de su historia, y cómo es capaz de encajar esas piezas en un engranaje perfecto mediante el nexo común del personaje principal. Asimismo, considero un acierto la forma en la que va narrando de una forma no lineal, con cambios espaciales y temporales, y conseguir que la historia sea comprensible en todo momento. No creo que sea posible calificarla de crónica generacional debido a la familia tan característica y alejada de lo común de la protagonista (no sé si de la autora), aunque el contexto en el que se desarrolla, tanto pasado como presente, resulta perfectamente reconocible (Ay esa chica que a los treinta y tantos tiene que volver a casa de los padres…)
    Enteramente disfrutable, seguiré atento a las novedades de la autora.
  • Julia 23 jul 2013 Busqué y encontré en la vida. Y en este libro. Igual que la protagonista. A lo mejor soy yo la protagonista...
  • Marilú 23 jul 2013 Este libro es una memoria que va y viene en imágenes de pasado y en los lugares donde reside esta treintañera. Diálogos buenos, reflexiones imponentes, frases bonitas. Deshilado pero zurcido. No busca historia lineal, se construye en quien lee por sensaciones, así, para dejarte un poco en la estacada de no saber hacía donde inclinar los remos. Por contra no es un libro difícil en absoluto porque todos tuvimos infancia, pasamos por adolescencia y caímos en lo de ser adultos. Tal vez sea una lectura en la que las palabras toquen heridas con costra o en rasguños que se irritan al leve paso. No podría decir que lo recomiende en amplitud de miras pero sí que deambular por este sendero, a mi me produce sensación de un retorno lector y de mirada límpida.
  • Marta 23 jul 2013 Mi infancia también iba en bicicleta, como si fuera una persona más en mi vida, una invitada de honor que ahora huele a memoria, como si la memoria también se pudiera oler. Cerrando los ojos, y poniendo las páginas en blanco, la protagonista de esta novela podría ser yo, una treintañera sin nombre porque es la falta de nombre lo que nos acerca. Su historia es la mía, su nombre es el mío. Todos hemos dejado atrás las bicis oxidadas en los patios del pasado y para todos la familia es refugio y lastre a la vez. Me ha recordado a los protagonistas de las novelas de Franz Kafka o de Stefan Zweig, sin nombre, porque lo que importa es la historia que cuentan. Una maravillosa metáfora de la vida, un espejo de mi vida y de tantas otras vidas anónimas que necesitan hacer un alto en el camino para mirar atrás. A veces hay que saber andar hacia atrás para poder avanzar porque cuando el presente nos da la espalda, el pasado siempre nos tiende una mano; a veces con forma de manillar de una bici olvidada y llena de polvo.
  • Javi 23 jul 2013 Es complicado no sentirse identificado con esa protagonista que intenta dar sentido a su vida profundizando en sus memorias. Por mucho que se nos advierta de que no estamos ante una autobiografía, disfruté con las escenas en las que la autora hace uso de sus experiencias personales para recrear el pasado de su personaje. El único pero es que a veces tenía la sensación de que, a pesar de la brillantez de los diálogos y de las interesantes reflexiones acerca del desengaño, la historia estaba un tanto deshilvanada. Con todo, Llucia Ramis ha conseguido dejarme un buen sabor de boca.
  • Sara 23 jul 2013 Me ha parecido una historia muy emotiva que consigue transladarnos a nuestra infancia sin ningún tipo de afectación. Creo que es muy acertada la forma en que retrata las relaciones familiares y he disfrutado con la ironía presente a lo largo de la novela. Una lectura muy recomendable para todos aquellos que necesitamos hurgar en la infancia para sobrellevar las dificultades del presente.
  • MrBlu 16 jul 2013

    Esperábamos encontrarnos ante un Angry Young Women, una voz dispuesta a desgañitarse, a reventar tímpanos. Pero no.

    Desde el primer momento la visión de la protagonista sobre su presente y su futuro es inexistente. Bucea en un esplendoroso pasado familiar (historias románticas, abuelas adelantadas a su época, madres maravillosas, casas hermosas) y en la paulatina decadencia económica familiar. Como en todas las familias los secretos laten, aguardan tranquilos a ser rescatados para cuando ya no duelan. Y en ese registro se mueve muy bien Ramis, en el del pasado, en el de la reconstrucción

    Como libro de memorias, funciona muy bien. Como crónica generacional, nunca.

  • ¿? 15 jul 2013 A mi es que me cuesta mucho hablar mal de las novelas de Llucia Ramis.
    He disfrutado mucho con este libro en sus dos vertientes, con el delicioso y encantador repaso a la historia familiar y con los dulces e inocentes recuerdos de la niñez, incluídas las efervescencias hormonales adolescentes, que también son dulces e inocentes.
    La longitud no excesiva de los capítulos, que en algunos casos se podrían calificar de cortos, ayuda mucho a la lectura y provoca el efecto "continuará", no tanto por el guión, que ya se ve que no tiene principio no fin, como por qué nuevas sorpresas nos sacará a la luz.
    Había seguido a Llucia en sus dos novelas anteriores y ya había leído que en ésta rompía con las temáticas previas pero tampoco hay tal rompimiento, ¿no?
    Llucia siempre dice que sus libros no son autobiográficos pero a cada libro me parece entenderla más y desvelar su vida.
  • Tio_Pep 11 jul 2013

    Unes memòries realment poderoses però de qualitat irregular.

    El més fluix és la trama, ensopida, de la història familiar. Per sort és només l’envoltori d’una narració amb la peculiar força i intensitat de l’autora. Com a fil conductor el trobe bastant avorrit, sobretot, quan està referit a la part belga de la família, a l’arribada al nord peninsular dels enginyers miners. L’autora ha de trobar nous arguments. Al meu entendre aquests no els ha sabut transmetre.
    El millor són tota una sèrie de passatges que són espurnes de veritable lluentor, d’una emotivitat que difícilment trobe en altres autors: quan l’autora parla d’ella mateixa, de les seves emocions infantils, de la seua relació amb el món, de la intensitat de l’estima que sent per son pare. Aquests són passatges en els quals hi ha màgia perquè l’autora aconsegueix envoltar-nos: tendresa, ràbia, frustració, esperances... Aquell és el seu món, com ella l’ha viscut i sentit, i tota aquella intensitat és capaç de fer-nos-la arribar.

    Enhorabona. Esperem la nova obra de Llucia Ramis. S’atrevirà a fer-la més personal?

  • Blog-art 10 jul 2013

    ‘Todo lo que una tarde murió con las bicicletas’ me ha parecido una novela muy adulta y sobria, que no cae en el sentimentalismo barato pese a tratar un tema como el conflicto generacional dentro de la familia. No encontraremos aquí salidas tipo ‘La casa de la pradera’ todos juntos a recoger flores. Sin renunciar a lo entrañable, a ciertos toques de humor o crítica situacional, marca unas relaciones de parentesco con un estilo sincero y deliciosamente agudo, describiendo en todo momento a sus protagonistas con un detalle y una malicia refrescante propios de una novela puramente autobiográfica, pese a haber leído en alguna entrevista que la misma autora lo desmentía.

    En definitiva; una novela sincera, fresca, identificable, muy palpable y sobre todo honesta con una realidad a la que se llega a partir del punto de apoyo y referencia más cercano, que es el familiar. Una familia que define a uno mismo por la influencia ejercida o por entrar en contraposición con ella, trastocando la visión propia y ajena de una forma rotunda.