La prensa dice

Artículo sobre "El rapto de Britney Spears" en El Periódico

Por Elena Hevia

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Dos libros han servido de tarjeta de visita al por aquí casi desconocido escritor francés Jean Rolin (Boulogne-Villancourt, 1949). La cerca (Sexto Piso) y El rapto de Britney Spears (Libros del Asteroide) son en apariencia muy distintos, pero a poco que se profundice en ellos descubren al lector inquieto un autor importante, oscurecido quizá porque esos trabajos a caballo de la novela, el reportaje periodístico o el ensayo, son de difícil clasificación.

El hermano menor de Olivier Rolin -a quien en su día publicó Anagrama- fue maoista en su juventud, tiene un tono de voz contundente, de actor de vieja escuela, bebe sin la menor moderación y gasta una ironía guasona con la que condimenta todas sus opiniones. El común denominador de ambos libros y de casi toda su producción -Asteroide también publicó Cristianos- es la exploración de un territorio, sea próximo o lejano. A Jean Rolin los libros de viajes hoy le dan urticaria, a pesar de haber escrito algunos en sus inicios. Lo suyo es otra cosa. En La Cerca, el propio Rolin se pasea por París, concretamente por el Boulevard Ney y mientras rememora al mariscal napoleónico que ha dado su nombre a una de las zonas del cinturón parisino donde hoy viven los emigrantes y donde prolifera la prostitución. «Al principio, lo que quise fue describir París a partir de los ojos de alguien que vive en un hotel y que no conoce la ciudad, luego se convirtió en un libro sobre los suburbios».

En El rapto de Britney Spears, lo más parecido a una novela que puede hacer Rolin, la geografía es Los Ángeles y le sirve para hacer un retrato del star-system a partir de una historia banal. Una célula islamista planea secuestrar a la cantante mientras un detective intenta neutralizar el asunto. ¿Qué hace un autor serio como Rolin enfrentándose a un argumento como este? Admite que su mirada tiene algo de estudio etnográfico. «Britney Spears es uno de los animales más interesantes de ese ecosistema. Es conocida mundialmente, he llegado a oír sus canciones en medio de un tiroteo en Palestina. Además tiene un carácter de heroína de telenovela, con un padre alcohólico que se aprovechó de ella y unos hijos de quienes le quieren retirar la custodia. Proust es muy grande como escritor pero no nos sería tan fácil leerlo sin su componente cotilla. Queremos saber quién se enamora de quién».

Para zambullirse en ese universo desconocido, Rolin visitó Los Ángeles, hizo que un taxista le llevara a Mullholland Drive, leyó libros de John Fante y estuvo a punto de comprarse un traje de Dior en Rodeo Drive. «Solo 6.000 dólares, repetía el vendedor», cuenta entre risas. También se hizo amigo de dos paparazis brasileños a los que acompañó a robar fotos de los hijos de Spears a la salida del cole. «Corre Jean, me decían, coge esa cámara y ve a por ellos». Frente a esa diversión, Rolin es capaz de evocar el lado menos luminoso de ese universo. «Las manifestaciones del 1 de mayo, la comunidad chicana, el trajín del puerto de Los Ángeles, que es el primero de Estados Unidos por volumen de mercancías. Lugares, personas y cosas que Britney Spears no sabe siquiera que existen».

El Periódico