La prensa dice

Artículo sobre "El prestamista" en el Diario de Menorca

Por Lluís Vergues

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El mundo desde una casa de empeños

En la calle 125 de Nueva York, en East Harlem, está la tienda de empeños de Sol Nazerman, protagonista de la estremecedora novela “El prestamista”. En los años cincuenta, cuando Edward Lewis Wallant la escribió, pertenecía a un barrio conocido como “Spanish Harlem”, llenó de camellos, prostitutas, cacos, miseria y desolación. En la actualidad como nos cuenta en el prólogo el escritor y poeta mallorquín Eduardo Jordá, autor de la traducción, es un lugar agradable donde no resulta difícil vivir.

“El prestamista”, publicada originalmente en 1960, fue la segunda novela de Edward Lewis Wallant (1926-1962), uno de aquellos autores muy poco conocidos pero que vale la pena leer. En España ha sido Luis Solano, editor de "Libros del Asteroide” quien nos los descubrió con la publicación en 2006 de la magnífica “Los inquilinos de Moonbloom”. Publicista de profesión, Wallant fue considerado tras la publicación de “El prestamista” como uno de los más prometedores miembros de la brillante generación de escritores judeoamericanos de posguerra. Desgraciadamente un aneurisma acabó con su vida cuando solo tenía 36 años. Si el destino le hubiera dado más años de vida a buen seguro que hoy su nombre sonaría tanto como los de Saul Bellow o Philip Roth.

Por la tienda de empeños veremos pasar a todo tipo de perdedores que creen que con el dinero que obtengan por sus preciados objetos podrán rehacer sus sueños. Se encuentran no obstante con un muro en la persona de Nazerman que jamás les ofrece la cantidad que ellos piden ¿Cómo puede ser que sólo ofrezca un dólar por un premio de oratoria de plata, por más que le regateen? Qué corazón tan duro el de este prestamista que por unos candelabros de plata únicamente desembolsará dos pavos.

Sin embargo, cree estar haciendo una labor de misericordia, tocando los detritus de las vidas humanas, desechando los viejos sueños y entregando en prenda un nuevo sueño fugaz. Para Nazerman el dinero es lo más importante en la vida después de la velocidad de la luz.

Pero hay una causa que explica la dureza del corazón de este hosco inmigrante polaco que trabaja para un gánster y que tiene como ayudante a un joven puertorriqueño que quiere aprender con él todos los trucos del oficio. En el brazo de Nazerman pueden verse unos números tatuados. Corresponden a su identificación de su paso por los campos de nazis en los que perdió a su familia y con los que sueña cada día. Esa horrorosa marca le impide abrir el corazón a la familia de su hermana con la que vive y a la que mantiene o a su esporádica amante con la que sólo tiene relaciones físicas sin ningún sentimiento y a la que también mantiene.

Sin embargo, un día se acerca a la tienda una mujer regordeta que recauda fondos para ayudar a los jóvenes del barrio. Ella se topa con el muro pero, cuando ve los números del brazo, decide que debe conceder una oportunidad a ese hombre al que los nazis le robaron la humanidad.

En 1965. Sidney Lumet adaptó al cine esta emocionante y sórdida novela con Rod Steiger como principal protagonista.

El Diario de Menorca